PROLOGO DE DR. RUBEN ARDILA
El libro de Paulo Daniel Acero La otra cara de la tragedia. Resiliencia y crecimiento postraumático, se refiere a problemas de gran relevancia para la vida humana, para la psicología y para la sociedad. Demuestra que, en medio de los inevitables problemas y golpes de la vida, existe la posibilidad de recuperación, de sobrevivir psicológicamente y de crecer como seres humanos.
El término “resiliencia”, de gran utilización en la psicología en los últimos años, procede originalmente de la metalurgia, una disciplina muy lejana a nuestro quehacer psicológico, y se refiere a la capacidad de algunos metales de recobrar su forma original después de ser sometidos a una presión deformadora. En psicología, se asocia con la capacidad de recuperación, de sobrevivir a eventos dolorosos, de seguir la vida a pesar de los traumatismos y obstáculos. La vulnerabilidad es el inverso de la resiliencia. Como señala el autor, la resiliencia es la capacidad de un individuo, grupo o comunidad de poder de manera rápida y eficaz lograr una buena recuperación de las perturbaciones psicológicas asociadas con incidentes críticos.
Las personas que son capaces de mirar de frente al dolor, de sobrevivir psicológicamente a catástrofes que parecerían imposibles de superar, se han considerado como individuos excepcionales, como héroes. De hecho, el impacto de las situaciones traumáticas en la vida psicológica de las personas es algo cotidiano. Algunos son más capaces de resistir, de adaptarse, de rehacer su vida después de los eventos adversos. Algunos logran, incluso, aprovechar esas dolorosas experiencias para su crecimiento personal.
Ser resistente no quiere decir no sufrir o no experimentar estrés. Significa, en cambio, recuperarse rápidamente de la situación con pocos efectos sobre la capacidad de funcionar. La resistencia es la capacidad de sobreponerse a las manifestaciones clínicas de la angustia o alteración o la disfunción relacionadas con incidentes críticos. Es protegernos contra los estresores.
La psicología positiva de nuestros días, especialmente, de comienzos del siglo XXI, posee una conceptualización de la naturaleza humana mucho más optimista que las conceptualizaciones previas, que pensaban que “el dolor es la esencia de la vida”, que somos “malos y destructivos por naturaleza”, y que nunca se podrá organizar una sociedad humana armónica y solidaria porque los seres humanos están centrados en la destructividad y los conflictos egoístas. Estas concepciones tradicionales han dado paso a una psicología más positiva, de desarrollo humano basado en la ciencia y en las potencialidades de los individuos y los grupos.
Hoy sabemos que un niño con una infancia dolorosa no se convierte, necesariamente, en un adulto frustrado, sino que puede superar las dificultades y déficits de la infancia y lograr un nivel óptimo de funcionamiento. Igualmente, sabemos que las personas que han padecido el Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT) pueden superarlo, con ayuda profesional y con un contexto apropiado para la recuperación y para sanar las heridas y seguir adelante. Esto es especialmente importante en países que han sufrido guerras, conflictos raciales y étnicos, catástrofes naturales, desequilibrios sociales. También, es importante reconocer que las personas tienen recursos internos que, junto con un acompañamiento terapéutico experimentado y un fuerte respaldo del factor humano, les permiten no sólo superar las adversidades, sino crecer a partir de ellas. No es fácil superar esta situación pero cada vez lo vemos más posible. Como señala acertadamente Paulo Daniel Acero, la resistencia no posee un carácter absoluto, no se adquiere de una vez para siempre, varía según las circunstancias, la naturaleza del trauma, el contexto y la etapa de la vida. Pero la psicología posee métodos y procedimientos válidos y confiables para contribuir a la superación de conflictos, para aprender a aumentar la resiliencia y para hacer que las personas continúen su camino vital en forma positiva.
El autor integra las investigaciones más recientes sobre los temas de la resiliencia, la resistencia, la recuperación y el novedoso concepto del crecimiento postraumático. El modelo de la Universidad Johns Hopkins, entre otros, es especialmente importante. La utilización de herramientas como la terapia cognitivo-conductual, la inoculación del estrés y la terapia de exposición prolongada, tienen gran relevancia y utilidad.
Damos la bienvenida a La otra cara de la tragedia. Resiliencia y crecimiento postraumático, cuyo autor Paulo Daniel Acero ha escrito un libro basado en la ciencia y en la solidaridad humana, que será muy útil para muchas personas y muchas comunidades, en esta turbulenta época de comienzos del siglo XXI.
RUBÉN ARDILA, PH.D.
Universidad Nacional de Colombia
martes 26 de julio de 2011
jueves 25 de noviembre de 2010
SOBRE EL SUICIDIO Y COMO AFRONTAR EL DUELO
EXPERIENCIA KRISALIDA CENTRO PARA EL TRATAMIENTO DEL TRAUMA Y EL DUELO Ya esta en la web toda la entrevista sobre el suicido y como afrontar el duelo por esta causa. pueden ir a http://umb.edu.co:82/periodico/index.php/noticias-prensa/47-noticias-prensa/131-como-sobrevivir-a-al-suicidio-de-un-ser-querido-.html
lunes 11 de octubre de 2010
El sufrimiento de las mujeres cuando desaparece un familiar
Florence Tercier, ICRC's women and war adviser.
©ICRC
En todo el mundo, las mujeres atraviesan situaciones muy difíciles cuando un miembro de su familia, sobre todo alguno de los hombres, desaparece a raíz de un conflicto. ¿Puede describir los problemas que sufren?
Hoy en día, decenas de miles o tal vez incluso cientos de miles de mujeres en todo el mundo desconocen el paradero de un hijo, un padre, un marido, desaparecido a raíz de una situación de conflicto armado. En algunos casos, las mujeres reciben una notificación del deceso de su familiar y pueden darle debida sepultura. Pero otras tantas mujeres viven con la esperanza de que su pariente esté vivo, incluso después de que han pasado muchos años, y se niegan a aceptar que esté muerto, a menos que reciban una confirmación auténtica. Esa angustiante incertidumbre les impide aceptar la realidad y hacer el duelo por el fallecimiento de un ser querido. Esta situación puede tener consecuencias psicológicas graves para los familiares y un efecto considerable en su vida cotidiana, sobre todo cuando la reacción del entorno social es inapropiada.
La desaparición de un marido, un padre o un hijo no produce sólo un golpe emocional; en muchos casos, la persona desaparecida era el sustento de la familia, o el titular de los bienes familiares. Por lo tanto, las mujeres se quedan sin recursos, mal preparadas y sin las aptitudes necesarias para ocupar el lugar del hombre. A pesar de que la esposa de un hombre desparecido atraviesa las mismas dificultades que las que tiene una viuda, sus problemas se ven exacerbados por el hecho de que con frecuencia la condición de su esposo, y por lo tanto la suya y la de sus hijos, no se reconoce oficialmente. Por lo general, en ausencia de un certificado de defunción, estas mujeres no tienen derecho a recibir la asistencia financiera y práctica que se otorga a las viudas. Su derecho a administrar bienes, heredar, tener la custodia de los hijos y recibir beneficios, así como sus perspectivas de volver a casarse, resulta comprometido.
Dependiendo de sus recursos y del apoyo que reciban de sus familiares y de la comunidad, algunas de estas mujeres lograr superar las dificultades y hallar la ayuda que necesitan para hacer frente a la situación. Este es el caso de Olja, en Serbia, quien, gracias a su formación, pudo publicar el diario que fue escribiendo tras la desaparición de su marido, donde narra las experiencias de los familiares de personas desaparecidas (véase el informe especial). Pero también he conocido mujeres en Nepal, sobre todo de las castas más bajas, cuyos maridos han desaparecido, que estaban viviendo en la extrema progresa. Estas mujeres cumplían sus tareas cotidianas, pero habían perdido la razón de vivir, su condición en la comunidad, las pertenencias familiares (que habían sido tomadas por la familia política), y toda perspectiva de un futuro mejor, porque ya nunca podrían volver a casarse. Sus rostros tenían expresiones duras; parecían congeladas en una actitud de espera interminable, como si se les hubieran quitado todos los sentimientos.
Debe recordarse que las desapariciones no sólo repercuten directamente en las personas desaparecidas, sino también en sus familiares, sus comunidades y la sociedad toda.
¿Qué tipo de apoyo necesitan estas mujeres?
Grozny. Una mujer exhibe fotografías de su hijo desaparecido.
© ICRC / ru-e-00501
Estas mujeres necesitan saber, es más, tienen derecho a saber, lo que les ha sucedido a sus seres queridos desparecidos, y debe hacerse todo lo posible para ayudarlas en ese sentido, por ejemplo permitiéndoles declarar la desaparición de su familiar, explicándoles los procedimientos, acompañándolas en las gestiones para obtener ayuda, informándoles sobre las diferentes etapas del proceso de búsqueda de su pariente desaparecido, prestándoles asistencia en todo el proceso, sobre todo en los momentos más duros, como el registro de los datos ante mortem, la identificación de los restos mortales o el anuncio de malas noticias.
Debe tenerse en cuenta que estas mujeres no sólo sufren la desaparición de un familiar, sino que también han atravesado una situación de conflicto que ha dado lugar a hechos traumáticos, como desplazamientos, amenazas contra la vida, violencia física. Por lo tanto, se les debe prestar ayuda de acuerdo con sus necesidades particulares; es fundamental ayudar a las autoridades estatales directamente implicadas a responder a las necesidades específicas de estas mujeres, en los aspectos práctico, financiero, psicológico y jurídico. Las asociaciones y redes de familiares también pueden cumplir un papel importante, dando un apoyo colectivo a estas mujeres y a la comunidad, y ejerciendo presión en los políticos.
¿Qué hace el CICR para ayudar a las mujeres que sufren las consecuencias a largo plazo de la desaparición de un familiar?
En general, las partes en conflicto hacen poco para averiguar el paradero de las personas que han desaparecido y ayudar a sus familiares. El CICR, que actúa en favor de las víctimas y sus familiares, trata de persuadir a las autoridades correspondientes de que cumplan sus obligaciones al respecto.
Con frecuencia, el CICR debe registrar la información sobre las personas desaparecidas y proceder a las búsquedas, cumpliendo el papel de las autoridades, pero siempre les solicita que investiguen (y, si es necesario, que inicien procesos de exhumación e identificación) para informar a los familiares y devolverles los restos de la persona fallecida, después de haberla identificado.
A fin de que las esposas de los hombres desaparecidos estén en una posición jurídica mejor, el CICR expide certificados que pueden presentar para obtener asistencia o una compensación.
En los Balcanes, el CICR ha publicado una guía muy práctica para las mujeres, que les informa sobre todos los procedimientos jurídicos y administrativos que deben seguir para obtener apoyo de las autoridades tras la desaparición de su marido, o de algún otro miembro de la familia.
Cuando es necesario, el CICR puede ofrecer a las mujeres no sólo apoyo psicológico sino también asistencia material ad hoc, si se encuentran en una situación muy precaria a raíz de la desaparición del jefe del hogar. A veces, si es necesario, puede ofrecerles tratamiento psiquiátrico.
Por último, el CICR ayuda a las mujeres que fundan asociaciones o grupos a fin de fortalecer sus acciones con respecto a las autoridades, a apoyarse mutuamente y a actuar juntas para superar los problemas de seguridad y las barreras sociales o culturales que se les interponen.
¿Qué más puede hacerse para ayudar a las mujeres que tienen un pariente desaparecido y para averiguar lo que le ha sucedido a esa persona?
'El día que mi esposo desapareció, comencé a escribir un diario'. Olja, de Kosovo.
© Nick Danziger / nb pictures for ICRC
La falta de voluntad política por parte de las autoridades y de recursos con frecuencia impide a las mujeres satisfacer su legítima necesidad de saber lo que le ha ocurrido a su familiar desaparecido. Por lo tanto, es correcto decir que debe hacerse más para ayudar a las mujeres que día a día luchan para superar dificultades financieras, jurídicas y psicológicas, y ayudarlas a buscar información sobre lo ocurrido a su familiar y a pedir que se haga justicia. Esta es una obligación de las autoridades, que pueden recibir la ayuda, si es necesario, de organizaciones no gubernamentales y del CICR.
Pero, sobre todo, debe hacerse mucho más para evitar futuras desapariciones. Para ello, el CICR realiza numerosas actividades en las situaciones de conflicto armado. Cuando los miembros de una familia pierden el contacto debido a que el sistema de comunicaciones normal ha dejado de funcionar, el CICR les ofrece la posibilidad de ponerse en contacto por medio de la red de noticias entre familiares de la Cruz Roja y la Media Luna Roja, enviando y recibiendo mensajes de Cruz Roja, poniendo a su disposición teléfonos móviles o satelitales, o les facilita la comunicación por Internet.
Cuando se producen desplazamientos masivos, se registran lo más pronto posible los datos de las personas más vulnerables, como los niños que se han separado de sus padres, y se hace todo lo posible para ubicar a sus familiares. Las visitas a los lugares de detención y el registro de los datos de los detenidos también ayudan a evitar desapariciones. Cuando el CICR es informado de que una persona ha desaparecido, trata de averiguar las circunstancias en que la familia ha perdido el contacto con ella y comienza a buscarla en todos los lugares donde podría estar: hospitales, cárceles, campamentos para desplazados, y lugares de culto.
En todos los lugares donde el CICR está presente, recuerda con regularidad a los beligerantes que tienen la obligación de adoptar las medidas necesarias para evitar las desapariciones y las insta a averiguar el paradero de las personas desaparecidas. Debe hacerse todo lo posible para aliviar la angustia de las mujeres y las familias que sufren por la desaparición de un ser querido.
El CICR trabaja con los Estados para establecer sistemas y marcos jurídicos, tanto nacionales como internacionales, destinados a evitar la desaparición de personas y a ayudar a los familiares de las personas desaparecidas. Por ejemplo, el CICR ha contribuido activamente a la elaboración de la Convención para la protección de todas las personas contra la desaparición forzada, ofreciendo sus competencias jurídicas y operacionales, colaborando en todo el proceso de redacción y haciendo propuestas, además de promover activamente su adopción. Esa Convención fue adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en diciembre de 2006 y establece las medidas específicas que los Estados deben tomar para evitar desapariciones forzadas, y los obliga a enjuiciar a los acusados y a dar reparación a las víctimas. A nivel nacional, el desarrollo y la promoción de legislación es un factor esencial para tratar de manera eficaz los temas relativos a las personas desaparecidas. La legislación debería incluir una amplia gama de disposiciones, que aborden la prevención de las desapariciones, la averiguación del paradero de las personas desaparecidas, la gestión adecuada de la información y de los restos mortales, a fin de ayudar a los familiares de las personas desaparecidas. El CICR ha preparado un modelo de ley, con un comentario artículo por artículo, para ayudar a los Estados a desarrollar y adoptar legislación interna. Además, ha realizado estudios de compatibilidad, donde se analiza la compatibilidad de la legislación nacional con las obligaciones internacionales sobre las personas desaparecidas, en Armenia, Azerbaiyán, Georgia, Guatemala, Indonesia, Perú y Timor-Leste.
©ICRC
En todo el mundo, las mujeres atraviesan situaciones muy difíciles cuando un miembro de su familia, sobre todo alguno de los hombres, desaparece a raíz de un conflicto. ¿Puede describir los problemas que sufren?
Hoy en día, decenas de miles o tal vez incluso cientos de miles de mujeres en todo el mundo desconocen el paradero de un hijo, un padre, un marido, desaparecido a raíz de una situación de conflicto armado. En algunos casos, las mujeres reciben una notificación del deceso de su familiar y pueden darle debida sepultura. Pero otras tantas mujeres viven con la esperanza de que su pariente esté vivo, incluso después de que han pasado muchos años, y se niegan a aceptar que esté muerto, a menos que reciban una confirmación auténtica. Esa angustiante incertidumbre les impide aceptar la realidad y hacer el duelo por el fallecimiento de un ser querido. Esta situación puede tener consecuencias psicológicas graves para los familiares y un efecto considerable en su vida cotidiana, sobre todo cuando la reacción del entorno social es inapropiada.
La desaparición de un marido, un padre o un hijo no produce sólo un golpe emocional; en muchos casos, la persona desaparecida era el sustento de la familia, o el titular de los bienes familiares. Por lo tanto, las mujeres se quedan sin recursos, mal preparadas y sin las aptitudes necesarias para ocupar el lugar del hombre. A pesar de que la esposa de un hombre desparecido atraviesa las mismas dificultades que las que tiene una viuda, sus problemas se ven exacerbados por el hecho de que con frecuencia la condición de su esposo, y por lo tanto la suya y la de sus hijos, no se reconoce oficialmente. Por lo general, en ausencia de un certificado de defunción, estas mujeres no tienen derecho a recibir la asistencia financiera y práctica que se otorga a las viudas. Su derecho a administrar bienes, heredar, tener la custodia de los hijos y recibir beneficios, así como sus perspectivas de volver a casarse, resulta comprometido.
Dependiendo de sus recursos y del apoyo que reciban de sus familiares y de la comunidad, algunas de estas mujeres lograr superar las dificultades y hallar la ayuda que necesitan para hacer frente a la situación. Este es el caso de Olja, en Serbia, quien, gracias a su formación, pudo publicar el diario que fue escribiendo tras la desaparición de su marido, donde narra las experiencias de los familiares de personas desaparecidas (véase el informe especial). Pero también he conocido mujeres en Nepal, sobre todo de las castas más bajas, cuyos maridos han desaparecido, que estaban viviendo en la extrema progresa. Estas mujeres cumplían sus tareas cotidianas, pero habían perdido la razón de vivir, su condición en la comunidad, las pertenencias familiares (que habían sido tomadas por la familia política), y toda perspectiva de un futuro mejor, porque ya nunca podrían volver a casarse. Sus rostros tenían expresiones duras; parecían congeladas en una actitud de espera interminable, como si se les hubieran quitado todos los sentimientos.
Debe recordarse que las desapariciones no sólo repercuten directamente en las personas desaparecidas, sino también en sus familiares, sus comunidades y la sociedad toda.
¿Qué tipo de apoyo necesitan estas mujeres?
Grozny. Una mujer exhibe fotografías de su hijo desaparecido.
© ICRC / ru-e-00501
Estas mujeres necesitan saber, es más, tienen derecho a saber, lo que les ha sucedido a sus seres queridos desparecidos, y debe hacerse todo lo posible para ayudarlas en ese sentido, por ejemplo permitiéndoles declarar la desaparición de su familiar, explicándoles los procedimientos, acompañándolas en las gestiones para obtener ayuda, informándoles sobre las diferentes etapas del proceso de búsqueda de su pariente desaparecido, prestándoles asistencia en todo el proceso, sobre todo en los momentos más duros, como el registro de los datos ante mortem, la identificación de los restos mortales o el anuncio de malas noticias.
Debe tenerse en cuenta que estas mujeres no sólo sufren la desaparición de un familiar, sino que también han atravesado una situación de conflicto que ha dado lugar a hechos traumáticos, como desplazamientos, amenazas contra la vida, violencia física. Por lo tanto, se les debe prestar ayuda de acuerdo con sus necesidades particulares; es fundamental ayudar a las autoridades estatales directamente implicadas a responder a las necesidades específicas de estas mujeres, en los aspectos práctico, financiero, psicológico y jurídico. Las asociaciones y redes de familiares también pueden cumplir un papel importante, dando un apoyo colectivo a estas mujeres y a la comunidad, y ejerciendo presión en los políticos.
¿Qué hace el CICR para ayudar a las mujeres que sufren las consecuencias a largo plazo de la desaparición de un familiar?
En general, las partes en conflicto hacen poco para averiguar el paradero de las personas que han desaparecido y ayudar a sus familiares. El CICR, que actúa en favor de las víctimas y sus familiares, trata de persuadir a las autoridades correspondientes de que cumplan sus obligaciones al respecto.
Con frecuencia, el CICR debe registrar la información sobre las personas desaparecidas y proceder a las búsquedas, cumpliendo el papel de las autoridades, pero siempre les solicita que investiguen (y, si es necesario, que inicien procesos de exhumación e identificación) para informar a los familiares y devolverles los restos de la persona fallecida, después de haberla identificado.
A fin de que las esposas de los hombres desaparecidos estén en una posición jurídica mejor, el CICR expide certificados que pueden presentar para obtener asistencia o una compensación.
En los Balcanes, el CICR ha publicado una guía muy práctica para las mujeres, que les informa sobre todos los procedimientos jurídicos y administrativos que deben seguir para obtener apoyo de las autoridades tras la desaparición de su marido, o de algún otro miembro de la familia.
Cuando es necesario, el CICR puede ofrecer a las mujeres no sólo apoyo psicológico sino también asistencia material ad hoc, si se encuentran en una situación muy precaria a raíz de la desaparición del jefe del hogar. A veces, si es necesario, puede ofrecerles tratamiento psiquiátrico.
Por último, el CICR ayuda a las mujeres que fundan asociaciones o grupos a fin de fortalecer sus acciones con respecto a las autoridades, a apoyarse mutuamente y a actuar juntas para superar los problemas de seguridad y las barreras sociales o culturales que se les interponen.
¿Qué más puede hacerse para ayudar a las mujeres que tienen un pariente desaparecido y para averiguar lo que le ha sucedido a esa persona?
'El día que mi esposo desapareció, comencé a escribir un diario'. Olja, de Kosovo.
© Nick Danziger / nb pictures for ICRC
La falta de voluntad política por parte de las autoridades y de recursos con frecuencia impide a las mujeres satisfacer su legítima necesidad de saber lo que le ha ocurrido a su familiar desaparecido. Por lo tanto, es correcto decir que debe hacerse más para ayudar a las mujeres que día a día luchan para superar dificultades financieras, jurídicas y psicológicas, y ayudarlas a buscar información sobre lo ocurrido a su familiar y a pedir que se haga justicia. Esta es una obligación de las autoridades, que pueden recibir la ayuda, si es necesario, de organizaciones no gubernamentales y del CICR.
Pero, sobre todo, debe hacerse mucho más para evitar futuras desapariciones. Para ello, el CICR realiza numerosas actividades en las situaciones de conflicto armado. Cuando los miembros de una familia pierden el contacto debido a que el sistema de comunicaciones normal ha dejado de funcionar, el CICR les ofrece la posibilidad de ponerse en contacto por medio de la red de noticias entre familiares de la Cruz Roja y la Media Luna Roja, enviando y recibiendo mensajes de Cruz Roja, poniendo a su disposición teléfonos móviles o satelitales, o les facilita la comunicación por Internet.
Cuando se producen desplazamientos masivos, se registran lo más pronto posible los datos de las personas más vulnerables, como los niños que se han separado de sus padres, y se hace todo lo posible para ubicar a sus familiares. Las visitas a los lugares de detención y el registro de los datos de los detenidos también ayudan a evitar desapariciones. Cuando el CICR es informado de que una persona ha desaparecido, trata de averiguar las circunstancias en que la familia ha perdido el contacto con ella y comienza a buscarla en todos los lugares donde podría estar: hospitales, cárceles, campamentos para desplazados, y lugares de culto.
En todos los lugares donde el CICR está presente, recuerda con regularidad a los beligerantes que tienen la obligación de adoptar las medidas necesarias para evitar las desapariciones y las insta a averiguar el paradero de las personas desaparecidas. Debe hacerse todo lo posible para aliviar la angustia de las mujeres y las familias que sufren por la desaparición de un ser querido.
El CICR trabaja con los Estados para establecer sistemas y marcos jurídicos, tanto nacionales como internacionales, destinados a evitar la desaparición de personas y a ayudar a los familiares de las personas desaparecidas. Por ejemplo, el CICR ha contribuido activamente a la elaboración de la Convención para la protección de todas las personas contra la desaparición forzada, ofreciendo sus competencias jurídicas y operacionales, colaborando en todo el proceso de redacción y haciendo propuestas, además de promover activamente su adopción. Esa Convención fue adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en diciembre de 2006 y establece las medidas específicas que los Estados deben tomar para evitar desapariciones forzadas, y los obliga a enjuiciar a los acusados y a dar reparación a las víctimas. A nivel nacional, el desarrollo y la promoción de legislación es un factor esencial para tratar de manera eficaz los temas relativos a las personas desaparecidas. La legislación debería incluir una amplia gama de disposiciones, que aborden la prevención de las desapariciones, la averiguación del paradero de las personas desaparecidas, la gestión adecuada de la información y de los restos mortales, a fin de ayudar a los familiares de las personas desaparecidas. El CICR ha preparado un modelo de ley, con un comentario artículo por artículo, para ayudar a los Estados a desarrollar y adoptar legislación interna. Además, ha realizado estudios de compatibilidad, donde se analiza la compatibilidad de la legislación nacional con las obligaciones internacionales sobre las personas desaparecidas, en Armenia, Azerbaiyán, Georgia, Guatemala, Indonesia, Perú y Timor-Leste.
Carta de una madre a su hijo
Por: Jorge Colombo*
La doctora Marsha Rosenbaum es directora emérita del proyecto Safety First (Seguridad Primero). Este proyecto procura darle herramientas a los adultos que buscan cómo educar honestamente a sus hijos respecto a las drogas basándose en la verdad y la compasión. El proyecto nació a raíz de una carta, publicada en 1998 por el San Francisco Chronicle, que le escribió la Dra. Rosembaum a su hijo.
Es común escuchar a la gente criticar la propuesta de implementar un modelo de regulación y control de distribución, consumo y producción de estupefacientes, como alternativa al modelo actual, pues considera que tal modelo enviaría un “mensaje equivocado” a la población en general, y a sus hijos en particular. A diferencia de esto, mucha otra gente prefiere proveer a sus hijos de una educación que soporte el rigor de la verdad, como alternativa a una educación que se basa en la mentira, la represión y la exclusión, pues consideran que tal educación es la que legitima el lazo de confianza entre madre e hijo.
A continuación traduzco la carta de la Dra. Rosenbaum:
Septiembre 7 de 1998
Querido Johnny,
Este semestre comenzaras tus últimos tres años de bachillerato, y como muchos otros estudiantes, estarás expuesto a las drogas. Al igual que la mayoría de los padres, preferiría que no consumieses drogas. Aún así, estoy consciente de que a pesar de mis mejores deseos, tu quieras experimentar.
No recurriré al miedo para disuadirte. En vez de eso, habiendo dedicado parte de estos últimos 25 años a la investigación de la política pública de estupefacientes, del uso de las drogas y de la adicción a estas; te contaré un poco acerca de lo que he aprendido, con la esperanza de que esto te ayude a tomar decisiones prudentes. Mi única preocupación es tu salud y tu seguridad.
Cuando la gente habla de “drogas”, por lo general se están refiriendo a las sustancias ilegales como la marihuana, la cocaína, las metamfetaminas (speed), los psicodélicos (LSD, Extásis, “hongos”) y la heroína. Estas no son las únicas drogas que alteraran tu conciencia. El alcohol, los cigarrillos y muchas otras sustancias (como el pegante) pueden intoxicarte de alguna u otra manera. El hecho que una droga u otra droga sea legal o ilegal no significa que esta sea mejor o peor para tí. Todas modifican temporalmente tu forma de percibir las cosas al igual que tu forma de pensar.
Alguna gente te dirá que consumir drogas te hará sentir bien, y que esta es la razón por la cual ellos las consumen. Pero las drogas no son siempre divertidas. La cocaína y las metamfetaminas aceleran tu ritmo cardiaco; el LSD te puede hacer sentir desorientado; la intoxicación del alcohol te impide manejar correctamente; fumar cigarrillos puede conllevar a su adicción y al cáncer de pulmón; y la gente se puede morir repentinamente tras consumir heroína. La marihuana por lo general no conlleva a la adicción física ni a una sobredosis, pero si altera la forma como piensas, te comportas y reaccionas.
He intentado darte una descripción muy breve de las drogas a las que posiblemente estarás expuesto. La razón por la cual no intento asustarte distorsionando la información es porque quiero que puedas confiar en lo que te digo. Aunque decida no mentirte respecto al efecto de las drogas, existen muchas razones por las cuales una persona de tu edad no debería consumir drogas o alcohol.
Primero que todo, estar bajo el efecto de la marihuana o de cualquier otra droga interfiere con tu día a día. Retener información se te dificulta bajo su efecto, así que su uso, particularmente si es diario, afectará tu capacidad de aprendizaje. Segundo, si piensas que te gustaría probar la marihuana, por favor espera a que seas mayor. Frecuentemente los adultos con problemas de drogas empezaron a consumirlas cuando eran menores.
Finalmente, tu padre y yo no queremos que te metas en problemas. El uso de drogas y de alcohol es ilegal, y si te arrestan las consecuencias son enormes. Acá en los Estados Unidos, el número de arrestos por posesión de marihuana se ha más que duplicado en los últimos seis años. Los adultos se toman en serio la política de “tolerancia cero”. Si te agarran, podrías ser arrestado, ser expulsado del colegio o de los equipos deportivos, perder tu licencia de conducción, perder la posibilidad de acceder a préstamos estudiantiles y/o ser rechazado por las universidades.
A pesar de mi consejo de abstenerte, posiblemente en alguna ocasión decidas experimentar. Te repito que esa no es una buena idea; pero si lo haces, te ruego que te informes tanto como puedas, y uses el sentido común. Existen muchos libros y referencias que son excelentes, incluyendo la Internet, y que te pueden dar información confiable sobre las drogas. Por supuesto, también puedes consultarme. Si no sé cuales son las respuestas, procuraré ayudarte a encontrarlas.
Sé precavido si te ofrecen drogas. Observa como la gente se comporta, pero debes saber que cada quien responde de forma diferente, aún a una misma droga. Si decides experimentar, asegurate de estar rodeado de gente en la cual puedas confiar. Planea como te vas a transportar y bajo ninguna circunstancia manejes si haz consumido drogas o te subas al auto de alguien que haya consumido. Llámanos o llama a cualquiera de nuestros amigos cercanos a cualquier hora, de día o de noche, y te iremos a buscar, nadie te preguntará por una razón ni habrán consecuencias.
Y por favor Johnny, ten moderación. Es imposible saber que contienen las sustancias ilegales pues estas no están reguladas. La mayoría de las muertes por sobredosis ocurren porque los jóvenes no saben lo fuerte que es la droga que están consumiendo, o porque combinan una droga con otra. Por favor no participes en concursos en los que tienes que beber, los cuales han ocasionado la muerte de muchos jóvenes. Aunque el consumo de marihuana en si no es fatal, su
consumo excesivo te puede desorientar y volver paranoico. Y evidentemente fumar le hace daño a los pulmones, seas adulto o seas joven. Johnny, como tu padre y yo siempre te lo hemos dicho respecto a toda una serie de actividades (incluyendo las relaciones sexuales), piensa en las consecuencias antes de actuar. No es diferente con las drogas. Ten sentido crítico y por encima de todo, piensa en tu seguridad.
Con amor,
La doctora Marsha Rosenbaum es directora emérita del proyecto Safety First (Seguridad Primero). Este proyecto procura darle herramientas a los adultos que buscan cómo educar honestamente a sus hijos respecto a las drogas basándose en la verdad y la compasión. El proyecto nació a raíz de una carta, publicada en 1998 por el San Francisco Chronicle, que le escribió la Dra. Rosembaum a su hijo.
Es común escuchar a la gente criticar la propuesta de implementar un modelo de regulación y control de distribución, consumo y producción de estupefacientes, como alternativa al modelo actual, pues considera que tal modelo enviaría un “mensaje equivocado” a la población en general, y a sus hijos en particular. A diferencia de esto, mucha otra gente prefiere proveer a sus hijos de una educación que soporte el rigor de la verdad, como alternativa a una educación que se basa en la mentira, la represión y la exclusión, pues consideran que tal educación es la que legitima el lazo de confianza entre madre e hijo.
A continuación traduzco la carta de la Dra. Rosenbaum:
Septiembre 7 de 1998
Querido Johnny,
Este semestre comenzaras tus últimos tres años de bachillerato, y como muchos otros estudiantes, estarás expuesto a las drogas. Al igual que la mayoría de los padres, preferiría que no consumieses drogas. Aún así, estoy consciente de que a pesar de mis mejores deseos, tu quieras experimentar.
No recurriré al miedo para disuadirte. En vez de eso, habiendo dedicado parte de estos últimos 25 años a la investigación de la política pública de estupefacientes, del uso de las drogas y de la adicción a estas; te contaré un poco acerca de lo que he aprendido, con la esperanza de que esto te ayude a tomar decisiones prudentes. Mi única preocupación es tu salud y tu seguridad.
Cuando la gente habla de “drogas”, por lo general se están refiriendo a las sustancias ilegales como la marihuana, la cocaína, las metamfetaminas (speed), los psicodélicos (LSD, Extásis, “hongos”) y la heroína. Estas no son las únicas drogas que alteraran tu conciencia. El alcohol, los cigarrillos y muchas otras sustancias (como el pegante) pueden intoxicarte de alguna u otra manera. El hecho que una droga u otra droga sea legal o ilegal no significa que esta sea mejor o peor para tí. Todas modifican temporalmente tu forma de percibir las cosas al igual que tu forma de pensar.
Alguna gente te dirá que consumir drogas te hará sentir bien, y que esta es la razón por la cual ellos las consumen. Pero las drogas no son siempre divertidas. La cocaína y las metamfetaminas aceleran tu ritmo cardiaco; el LSD te puede hacer sentir desorientado; la intoxicación del alcohol te impide manejar correctamente; fumar cigarrillos puede conllevar a su adicción y al cáncer de pulmón; y la gente se puede morir repentinamente tras consumir heroína. La marihuana por lo general no conlleva a la adicción física ni a una sobredosis, pero si altera la forma como piensas, te comportas y reaccionas.
He intentado darte una descripción muy breve de las drogas a las que posiblemente estarás expuesto. La razón por la cual no intento asustarte distorsionando la información es porque quiero que puedas confiar en lo que te digo. Aunque decida no mentirte respecto al efecto de las drogas, existen muchas razones por las cuales una persona de tu edad no debería consumir drogas o alcohol.
Primero que todo, estar bajo el efecto de la marihuana o de cualquier otra droga interfiere con tu día a día. Retener información se te dificulta bajo su efecto, así que su uso, particularmente si es diario, afectará tu capacidad de aprendizaje. Segundo, si piensas que te gustaría probar la marihuana, por favor espera a que seas mayor. Frecuentemente los adultos con problemas de drogas empezaron a consumirlas cuando eran menores.
Finalmente, tu padre y yo no queremos que te metas en problemas. El uso de drogas y de alcohol es ilegal, y si te arrestan las consecuencias son enormes. Acá en los Estados Unidos, el número de arrestos por posesión de marihuana se ha más que duplicado en los últimos seis años. Los adultos se toman en serio la política de “tolerancia cero”. Si te agarran, podrías ser arrestado, ser expulsado del colegio o de los equipos deportivos, perder tu licencia de conducción, perder la posibilidad de acceder a préstamos estudiantiles y/o ser rechazado por las universidades.
A pesar de mi consejo de abstenerte, posiblemente en alguna ocasión decidas experimentar. Te repito que esa no es una buena idea; pero si lo haces, te ruego que te informes tanto como puedas, y uses el sentido común. Existen muchos libros y referencias que son excelentes, incluyendo la Internet, y que te pueden dar información confiable sobre las drogas. Por supuesto, también puedes consultarme. Si no sé cuales son las respuestas, procuraré ayudarte a encontrarlas.
Sé precavido si te ofrecen drogas. Observa como la gente se comporta, pero debes saber que cada quien responde de forma diferente, aún a una misma droga. Si decides experimentar, asegurate de estar rodeado de gente en la cual puedas confiar. Planea como te vas a transportar y bajo ninguna circunstancia manejes si haz consumido drogas o te subas al auto de alguien que haya consumido. Llámanos o llama a cualquiera de nuestros amigos cercanos a cualquier hora, de día o de noche, y te iremos a buscar, nadie te preguntará por una razón ni habrán consecuencias.
Y por favor Johnny, ten moderación. Es imposible saber que contienen las sustancias ilegales pues estas no están reguladas. La mayoría de las muertes por sobredosis ocurren porque los jóvenes no saben lo fuerte que es la droga que están consumiendo, o porque combinan una droga con otra. Por favor no participes en concursos en los que tienes que beber, los cuales han ocasionado la muerte de muchos jóvenes. Aunque el consumo de marihuana en si no es fatal, su
consumo excesivo te puede desorientar y volver paranoico. Y evidentemente fumar le hace daño a los pulmones, seas adulto o seas joven. Johnny, como tu padre y yo siempre te lo hemos dicho respecto a toda una serie de actividades (incluyendo las relaciones sexuales), piensa en las consecuencias antes de actuar. No es diferente con las drogas. Ten sentido crítico y por encima de todo, piensa en tu seguridad.
Con amor,
¿Cómo enfrentar el duelo por la muerte de un hijo?
Buscar grupos de apoyo, terapia especializada y respaldo familiar permitirán asumir la pérdida, a través de un proceso sano.
La culpa es uno de los sentimientos predominantes en los padres cuando pierden un hijo. Ya que la sociedad les ha asignado el rol de cuidadores, ante la muerte de un niño, los adultos asumen que fueron incapaces de proteger.
Paulo Daniel Acero, director de investigación en sicología de la Universidad Manuela Beltrán y experto en manejo de duelo, asegura que la muerte de un hijo se puede superar, aunque es probable que nunca se acepte.
Duelo con honestidad
Superarlo significa que cuando mira al pasado emplea lo sucedido para aprender y seguir adelante, a pesar de que llore en la fecha de aniversario de la muerte o vea a un pequeño en la calle y se acerque para ver si se trata de su hijo.
Lo importante para avanzar es hacer un adecuado proceso de duelo, por ejemplo, al afianzar el sentido de la honestidad. Esto significa, según Acero, que los padres entiendan que si sienten que cometieron errores con su hijo, entiendan que lo hicieron de buena fe, porque querían lo mejor para él.
Un nuevo hijo
El sicoanalista Julio Villena, director del Instituto de Psicoanálisis Contemporáneo de Buenos Aires, asegura que el 50 por ciento de las parejas que pierden un hijo se divorcian, debido a la falta de apoyo o conflictos previos que los hace más débiles para enfrentar dificultades. Quienes tienen un adecuado manejo del duelo y, en general, han tenido una unión estable se fortalecen ante estos eventos.
Janeth Cubillos, bacterióloga especialista en inmunología de la reproducción de Asociados en Reproducción, dice que el padre se siente la figura fuerte en casa y, por ende, debe contenerse; pero si la esposa percibe su dolor, se fortalece la empatía y el apoyo es más fuerte.
Por otra parte, los especialistas aseguran que un nuevo hijo debe buscarse cuando haya pasado tiempo suficiente, para procurar que el nuevo niño no sea un reemplazo del que falleció.
Dice el doctor Acero que cuando hay otros niños en casa, los padres no deben ocultar sus sentimientos. Por el contrario, si los ven llorar, pero con esperanza, es decir, "sufro pero vamos a salir de esto", les enseñarán a enfrentar las circunstancias adversas y no huir de estas.
El apoyo familiar
Es normal que todos quieran rodear a la familia. Sin embargo, hay que permitirles la tristeza. No programar planes, sin que los implicados consientan.
Serán solo los padres los que deberán disponer de los objetos del pequeño fallecido, y no que al llegar a casa, todo esté recogido, como si nadie hubiera existido.
Aunque es importante acompañar, dice la doctora Zorro, no es recomendable usar frase como "eres joven, ya tendrás otros hijos", porque eso implica desestimar la tristeza que se está sintiendo.
Es importante escuchar, si es necesario, buscar terapia especializada y encontrar grupos de apoyo.
Cómo manejar la pérdida de un embarazo
Es importante que los padres sepan las causas por las que se produjo el aborto espontáneo y las probabilidades que tienen de que esto se vuelva o no a repetir, aconseja Janeth Cubillos, bacterióloga especialista en inmunología de la reproducción de Asociados en Reproducción. "Pueden pedir al cuerpo médico realizar un examen genético para diagnosticar la causa y así hacer un nuevo intento con mayor tranquilidad", señala.
Muchos intentarán bloquear el afecto para evitar el sufrimiento; es decir, no pensar en el bebé. Sin embargo, señala Sandra Zorro, sicóloga perinatal de la Unidad Materno Fetal de la Clínica Reina Sofía, si no hay un adecuado apego, tampoco puede haber una correcta despedida.
Es muy importante ofrecer un lugar a ese bebé en la familia: darle un nombre y apropiarse del rol de padres de ese pequeño que se perdió.
La culpa es uno de los sentimientos predominantes en los padres cuando pierden un hijo. Ya que la sociedad les ha asignado el rol de cuidadores, ante la muerte de un niño, los adultos asumen que fueron incapaces de proteger.
Paulo Daniel Acero, director de investigación en sicología de la Universidad Manuela Beltrán y experto en manejo de duelo, asegura que la muerte de un hijo se puede superar, aunque es probable que nunca se acepte.
Duelo con honestidad
Superarlo significa que cuando mira al pasado emplea lo sucedido para aprender y seguir adelante, a pesar de que llore en la fecha de aniversario de la muerte o vea a un pequeño en la calle y se acerque para ver si se trata de su hijo.
Lo importante para avanzar es hacer un adecuado proceso de duelo, por ejemplo, al afianzar el sentido de la honestidad. Esto significa, según Acero, que los padres entiendan que si sienten que cometieron errores con su hijo, entiendan que lo hicieron de buena fe, porque querían lo mejor para él.
Un nuevo hijo
El sicoanalista Julio Villena, director del Instituto de Psicoanálisis Contemporáneo de Buenos Aires, asegura que el 50 por ciento de las parejas que pierden un hijo se divorcian, debido a la falta de apoyo o conflictos previos que los hace más débiles para enfrentar dificultades. Quienes tienen un adecuado manejo del duelo y, en general, han tenido una unión estable se fortalecen ante estos eventos.
Janeth Cubillos, bacterióloga especialista en inmunología de la reproducción de Asociados en Reproducción, dice que el padre se siente la figura fuerte en casa y, por ende, debe contenerse; pero si la esposa percibe su dolor, se fortalece la empatía y el apoyo es más fuerte.
Por otra parte, los especialistas aseguran que un nuevo hijo debe buscarse cuando haya pasado tiempo suficiente, para procurar que el nuevo niño no sea un reemplazo del que falleció.
Dice el doctor Acero que cuando hay otros niños en casa, los padres no deben ocultar sus sentimientos. Por el contrario, si los ven llorar, pero con esperanza, es decir, "sufro pero vamos a salir de esto", les enseñarán a enfrentar las circunstancias adversas y no huir de estas.
El apoyo familiar
Es normal que todos quieran rodear a la familia. Sin embargo, hay que permitirles la tristeza. No programar planes, sin que los implicados consientan.
Serán solo los padres los que deberán disponer de los objetos del pequeño fallecido, y no que al llegar a casa, todo esté recogido, como si nadie hubiera existido.
Aunque es importante acompañar, dice la doctora Zorro, no es recomendable usar frase como "eres joven, ya tendrás otros hijos", porque eso implica desestimar la tristeza que se está sintiendo.
Es importante escuchar, si es necesario, buscar terapia especializada y encontrar grupos de apoyo.
Cómo manejar la pérdida de un embarazo
Es importante que los padres sepan las causas por las que se produjo el aborto espontáneo y las probabilidades que tienen de que esto se vuelva o no a repetir, aconseja Janeth Cubillos, bacterióloga especialista en inmunología de la reproducción de Asociados en Reproducción. "Pueden pedir al cuerpo médico realizar un examen genético para diagnosticar la causa y así hacer un nuevo intento con mayor tranquilidad", señala.
Muchos intentarán bloquear el afecto para evitar el sufrimiento; es decir, no pensar en el bebé. Sin embargo, señala Sandra Zorro, sicóloga perinatal de la Unidad Materno Fetal de la Clínica Reina Sofía, si no hay un adecuado apego, tampoco puede haber una correcta despedida.
Es muy importante ofrecer un lugar a ese bebé en la familia: darle un nombre y apropiarse del rol de padres de ese pequeño que se perdió.
miércoles 30 de diciembre de 2009
La pérdida de seres queridos afecta el riesgo de cáncer y la supervivencia.
Octubre 3 del 2000
Nueva York (REUTERS HEALTH) El sufrir una pérdida mayor, como la pérdida de un ser amado, podría influir en qué tan suceptible es la gente a desarrollar cáncer o qué tan rápido la gente con cáncer sucumbirá a su enfermedad. "Cuando tienes cáncer y eres golpeado por otro efecto terrible, tu vida tiende a acortarse" dijo el líder del estudio, Dr. Itzhak Levav, del Departamento de Servicios de Salud Mental del Ministerio de Salud en Jerusalem, Israel.
Levav y sus colegas observaron el impacto de la salud parental resultado de la muerte de un hijo en un accidente o la guerra. Los investigadores se enfocaron en 6,000 padres residentes en Israel, de los cuales aproximadamente dos tercios perdieron uno o dos hijos en la guerra del Yom Kipur y sus consecuencias, entre 1973 y 1974, el resto de los padres han enfrentado la pérdida de uno o dos hijos en accidentes entre 1970 y 1977. Los investigadores encontraron un amplio rango de efectos dependiendo de la interacción específica entre el acontecimiento estresante y el individuo. Por ejemplo, los autores notaron que los padres que ya habían sido diagnosticados con cáncer antes de la muerte de su hijo en una situación de guerra tuvieron un riesgo más alto de morir despúes del evento que las personas diagnosticadas con cáncer que no sufrieron una pérdida tán devastadora, sin embargo, esta asociación no se aplica a las madres, y no se aplica a los padres que perdieron a sus hijos en un accidente.
El reporte indica que para todos los padres, independientemente de la causa de muerte de sus hijos, había un aumento significativo en el riesgo de desarrollar ciertos cánceres después de la pérdida, incluyendo tumores linfáticos y melanomas. Un riesgo incrementado en el desarrollo de tumores respiratorios fué detectado sólo entre los padres y madres cuyos hijos habían muerto en un accidente.
Los autores concluyen que mientras existe una asociación entre el estress y la generación y progreso del cáncer, la velocidad a la que los padres murieron de la enfermedad fué influenciada sólo si habían sido diagnosticados antes de su pérdida, y no después del hecho.
Levav enfatizó que el mensaje superior es que los seres humanos no deben de ser concebidos como la suma de sus partes, sino como individuos completos con componentes físicos y mentales interactuando y afectándose unos a otros. "La que tal vez es la idea más importante que enfatiza este estudio, es que las personas son una sola entidad, no puedes separarlas en esferas distintas, una para las emociones y otra para la biología"
Levav señala que aún no esta claro como ocurre esta relación y se debe de investigar más. "Cómo ocurre la conexión, de que sufres un evento y años después este se transforma en cáncer, es la pregunta que aún debe de ser contestada, debe de estar ligada por las emociones, por ciertos rastros, que afectan a ciertos tipos de células causando que pierdan el control y se conviertan en cáncer, pero, ¿Cúal es el mecanismo? aún no lo sabemos.
Nueva York (REUTERS HEALTH) El sufrir una pérdida mayor, como la pérdida de un ser amado, podría influir en qué tan suceptible es la gente a desarrollar cáncer o qué tan rápido la gente con cáncer sucumbirá a su enfermedad. "Cuando tienes cáncer y eres golpeado por otro efecto terrible, tu vida tiende a acortarse" dijo el líder del estudio, Dr. Itzhak Levav, del Departamento de Servicios de Salud Mental del Ministerio de Salud en Jerusalem, Israel.
Levav y sus colegas observaron el impacto de la salud parental resultado de la muerte de un hijo en un accidente o la guerra. Los investigadores se enfocaron en 6,000 padres residentes en Israel, de los cuales aproximadamente dos tercios perdieron uno o dos hijos en la guerra del Yom Kipur y sus consecuencias, entre 1973 y 1974, el resto de los padres han enfrentado la pérdida de uno o dos hijos en accidentes entre 1970 y 1977. Los investigadores encontraron un amplio rango de efectos dependiendo de la interacción específica entre el acontecimiento estresante y el individuo. Por ejemplo, los autores notaron que los padres que ya habían sido diagnosticados con cáncer antes de la muerte de su hijo en una situación de guerra tuvieron un riesgo más alto de morir despúes del evento que las personas diagnosticadas con cáncer que no sufrieron una pérdida tán devastadora, sin embargo, esta asociación no se aplica a las madres, y no se aplica a los padres que perdieron a sus hijos en un accidente.
El reporte indica que para todos los padres, independientemente de la causa de muerte de sus hijos, había un aumento significativo en el riesgo de desarrollar ciertos cánceres después de la pérdida, incluyendo tumores linfáticos y melanomas. Un riesgo incrementado en el desarrollo de tumores respiratorios fué detectado sólo entre los padres y madres cuyos hijos habían muerto en un accidente.
Los autores concluyen que mientras existe una asociación entre el estress y la generación y progreso del cáncer, la velocidad a la que los padres murieron de la enfermedad fué influenciada sólo si habían sido diagnosticados antes de su pérdida, y no después del hecho.
Levav enfatizó que el mensaje superior es que los seres humanos no deben de ser concebidos como la suma de sus partes, sino como individuos completos con componentes físicos y mentales interactuando y afectándose unos a otros. "La que tal vez es la idea más importante que enfatiza este estudio, es que las personas son una sola entidad, no puedes separarlas en esferas distintas, una para las emociones y otra para la biología"
Levav señala que aún no esta claro como ocurre esta relación y se debe de investigar más. "Cómo ocurre la conexión, de que sufres un evento y años después este se transforma en cáncer, es la pregunta que aún debe de ser contestada, debe de estar ligada por las emociones, por ciertos rastros, que afectan a ciertos tipos de células causando que pierdan el control y se conviertan en cáncer, pero, ¿Cúal es el mecanismo? aún no lo sabemos.
miércoles 23 de diciembre de 2009
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